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Resumen del artículo: Más allá de las palabras en la comunicación con tu perro

La clave para que tu perro te comprenda no son solo las palabras, sino la prosodia y el lenguaje corporal. Inspirada en casos como el de Chaser, Diana Rodríguez (Especialista en Comportamiento Canino) nos habla de la importancia de utilizar la entonación y la ciencia cognitiva para mejorar el vínculo. En La Llamada de Buck ayudamos a familias de Bizkaia (Bilbao, Margen Izquierda) y Castro Urdiales a descifrar esta conexión milenaria entre humanos y perros.

La comunicación entre humanos y perros es un fenómeno fascinante que va mucho más allá de simples indicaciones verbales. El caso de Chaser, la famosa Border Collie, es el ejemplo perfecto de hasta dónde puede llegar la capacidad cognitiva de un perro.

Chaser: El “Einstein” del Mundo Canino

Chaser no era un perro común; fue capaz de reconocer más de 1000 objetos por su nombre propio. Su caso es único y excepcional, y ha sido estudiado a fondo por científicos para entender los límites del aprendizaje animal.

A menudo se le compara con Einstein debido a su asombrosa memoria y capacidad de asociación. Sin embargo, aunque Chaser sea un prodigio, todos los perros poseen una habilidad innata para descifrarnos.

La Conexión Milenaria entre Especies

Como seres humanos, dependemos de un lenguaje verbal complejo y es natural que intentemos volcar esa misma lógica en los animales. Lo cierto es que los perros nos entienden, y son auténticos expertos en hacerlo.

Esta comprensión no es casualidad: es el resultado de decenas de miles de años de evolución conjunta. Ambas especies hemos aprendido a convivir y a interpretar las señales del otro para sobrevivir y prosperar.

¿Cómo nos leen los perros?

Para un perro, el mensaje no reside solo en lo que decimos, sino en un conjunto de señales que emitimos constantemente:

  • Lenguaje Corporal: La posición de nuestro cuerpo, la rigidez muscular o la relajación les indican nuestro estado de ánimo.

  • Expresiones Faciales: Nuestros gestos nos delatan antes incluso de abrir la boca.

  • Química y Olfato: El perro es capaz de detectar cambios químicos en nuestro organismo, como el rastro del estrés o la tensión.

  • Palabras: Aunque importantes, son solo una pieza más del rompecabezas.

El Poder de los matices: La prosodia

A veces cometemos el error de obsesionarnos con cuántas palabras puede aprender un perro, olvidando cómo las pronunciamos.

En lingüística, esto se conoce como prosodia: el uso de la entonación, el ritmo y la velocidad al hablar. Restar matices a nuestra voz es restarle calidad a la comunicación. Si hablamos de forma plana o monótona, le dificultamos enormemente al perro la tarea de comprendernos.

Conclusión: Utilizar correctamente la entonación y el ritmo puede elevar la calidad de la relación con tu perro a un nivel infinitamente superior.

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Equipo Técnico Llamada de Buck

El equipo de La Llamada de Buck, dirigido por Diana Rodríguez, cuenta con amplia experiencia en los ámbitos del entrenamiento y educación canina, tanto trabajando con clientes finales como formando a profesionales, tanto en programas de formación privados como del Gobierno Vasco.