Resumen del artículo: Entrevista a Diana Rodríguez
Potenciar las capacidades del perro como un ser emocional y cooperativo. Diana Rodríguez (Especialista en Comportamiento Canino), responsable de La Llamada de Buck, nos cuenta su perspectiva en esta entrevista de la que nos hacemos eco. Encuentra asesoramiento profesional basado en la ciencia en Bizkaia (Bilbao, Margen Izquierda) y Castro Urdiales.
La educación canina está viviendo una profunda transformación. Cada vez más familias buscan entender mejor a sus perros y dejar atrás mitos y prácticas obsoletas. En este contexto, Diana Rodríguez, responsable del Centro Canino La Llamada de Buck (Cantabria y Bizkaia) y docente / instructora de profesionales del mundo canino nos cuenta su visión del mundo de los perros en una entrevista en la emisora Onda Vasca.
Desde su experiencia diaria trabajando con perros y familias, y formando a futuros profesionales del sector, Diana ofrece una mirada clara, empática y basada en la ciencia sobre la relación humano-perro.
“Los perros son un pilar fundamental en mi vida”
Para Diana Rodríguez, los perros no son solo una profesión, sino una parte esencial de su vida personal y emocional. Convive con tres perros y tres gatos, y trabaja a diario ayudando a familias a mejorar su relación con sus animales.
“Los perros son un pilar fundamental en mi vida. Con ellos convivo, con ellos trabajo y dedicarme a esto es una pasión absoluta”.
Esa convivencia constante le ha permitido comprender algo clave: los perros son mucho más complejos de lo que tradicionalmente se ha creído.
De los mitos al conocimiento real sobre el perro
Durante años, la educación canina se basó en correcciones, castigos y premios mal entendidos. Sin embargo, Diana explica que la ciencia ha demostrado que el perro es un animal social, emocional y profundamente cooperativo.
“Convivimos con ellos, pero no tenemos mucha idea de quiénes son realmente, qué necesitan o cómo se comunican”.
Hoy en día, la educación canina moderna incorpora conocimientos sobre cognición, aprendizaje y emociones, aunque todavía queda un aspecto poco aprovechado: la enorme motivación social del perro.
“El perro quiere hacer cosas contigo porque disfruta de tu compañía. Si le das la oportunidad de agradar, no va a querer fallar”.
Los grandes mitos que siguen dañando la convivencia
En su trabajo diario en el centro de educación canina La Llamada de BUCK, Diana se encuentra con creencias muy arraigadas que siguen perjudicando a los perros:
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Retirar el agua a un cachorro para evitar que orine en casa
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Castigar al perro horas después de una conducta
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Aplicar consejos genéricos sin conocer al perro
“Lo que vale para un perro no tiene por qué valer para otro. Los conocimientos hay que buscarlos en la ciencia, no en vídeos de YouTube”.
Para Diana, acudir a profesionales cualificados no es un lujo, sino una forma de querer mejor a los perros.
Educar al humano, no “arreglar” al perro
Uno de los mayores errores, según Diana, es pensar que el educador canino es quien “arregla” al perro sin implicar a la familia.
“No creemos en dejar el perro y recogerlo arreglado. La mejora pasa por entender mejor a tu perro y aprender a comunicarte con él”.
El trabajo real consiste en acompañar a las familias, dotarlas de recursos y conocimientos para que no dependan eternamente del profesional.
“La persona se va con herramientas para toda la vida”.
Un trabajo que va de perros… y de personas
La educación canina no es solo técnica. Es también un trabajo profundamente humano.
“Quien piense que este es un trabajo solo de perros, se equivoca”.
Muchas familias llegan cargadas de frustración, estrés o culpa. A veces, el conflicto con el perro es solo una parte de un contexto emocional más amplio.
“Nuestros perros son parte de nuestro día a día. Cuando la convivencia resta en lugar de sumar, el problema afecta a toda la familia”.
Por eso, cada caso se trabaja de forma individual, adaptando tiempos, discursos y procesos, con un acompañamiento real y continuo.
Convivir con perros y gatos: una familia diversa
En su hogar, Diana convive con un pastor belga —muy activo y exigente a nivel cognitivo—, dos perras senior y tres gatos.
“No todos los perros necesitan lo mismo. Hay que adaptar los paseos, el trabajo y el tiempo a la etapa vital de cada uno”.
La clave está en entender las necesidades individuales y no aplicar soluciones genéricas.
De vocación a profesión: formar a futuros educadores caninos
El camino profesional de Diana no fue inmediato, pero sí apasionado. Tras años de formación continua, ha sido docente en cursos subvencionados de educación canina por el Gobierno Vasco en el centro INATEC, dirigidos tanto a personas desempleadas como a profesionales del sector.
“El mundo del perro está en crecimiento. Cada vez hay más servicios y se necesitan profesionales bien formados”.
Los cursos abarcan desde principios básicos hasta cognición avanzada, gestión emocional, educación del cachorro y comportamiento canino aplicado.
“Convivimos con perros, pero no los conocemos. Y cuando los conoces, te enamoras de la especie”.
Consejos antes de incorporar un perro a la familia
Diana lanza un mensaje claro: no tomar decisiones impulsivas.
Antes de incorporar un perro, recomienda reflexionar honestamente sobre:
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Estilo de vida real
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Lugar donde se vive
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Nivel de actividad disponible
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Sensibilidad y necesidades del perro
“No hay que adaptar la familia al perro, sino elegir el perro que se adapte a la familia”.
También pone en valor la adopción, especialmente de perros adultos y senior, y defiende la compra responsable basada en la adecuación conductual, no en modas o estética.
Educación, empatía y responsabilidad
Diana concluye con una reflexión que resume toda la filosofía de Diana Rodríguez: educar no es dominar, es comprender.
Una llamada a la concienciación, al respeto y a la formación como pilares de una convivencia sana y feliz entre humanos y perros.



